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carlos-velazquez

 

En los últimos días todo el país ha disfrutado en torno a unos colores y a una selección que ha hecho historia. Cada etapa cubierta hasta la final veía incrementar el número de seguidores que se reunían en torno a un televisor para compartir un sueño que finalmente se hizo realidad: EL TRIPLETE.

Su extraordinario trabajo tenía estipulado unas primas que en conjunto ascendían, al parecer, a cerca de siete millones de euros. Personalmente, tomando que la mitad del país siguiéramos los cuartos, semis y la final, se pueden quedar con mi euro de cada uno de los partidos apuntados, en los que por otra parte no fui capaz de apartar esa cantidad de mi disfrute y celebración, para destinarla a los más desfavorecidos.

¿Se ha parado a pensar alguien el impacto económico que lo anterior ha podido tener en sectores tan castigados como por ejemplo el de la hostelería? Los entendidos lo cifran incluso en torno a un 0,5% de nuestro PIB sin entrar en otros posibles medidores.

Perdonar esos juegos de números que pueden marear, pero cualquiera de ellos y muchos otros se podrían realizar para explicar porqué no puedo compartir lo que a mi entender son ejercicios de demagogia de la que tanto abunda en nuestro país, como es esa iniciativa abanderada porwww.change.org que al parecer ha recogido más de 100.000 firmas para que se donen las primas a fines sociales.

Evidentemente a nadie le parecería mal tal gesto, pero no creo que nadie pueda tener la potestad de arrogarse el derecho de abanderar semejantes iniciativas.

Es muy sencillo, ya que tenemos el canal concentrado en un monto que parece importante (las primas de la selección), solicitemos su desvío a otros fines, sean estos cuáles sean. ¡Qué fácil vuelve a ser disponer de lo ajeno!

A dónde quiero llegar, ya que por otro lado entenderéis que me importa bien poco que pasa finalmente con esas primas.

Pues ni más ni menos que a la importancia de un canal, y a su cuidada utilización en beneficio, en este caso, de la sociedad.

Voy a poner dos ejemplos que rondan mi cabeza desde hace meses:

1.- El primero de ellos es público. Se trata de la iniciativa Corredor Solidario (CS) que abandera Fecor, y que a partir del mes Septiembre relanzará para darle forma.

Su único fin es el de sensibilizar a Corredores y Compañías para alcanzar un canal (nunca mejor traído) o una plataforma, que nos permita la obtención del 0,7% de las carteras netas de los Corredores de Seguros sumados a la iniciativa, en las Compañías Aseguradoras, igualmente sumadas ala causa. Así de sencillo: 0,35% Compañía + 0,35% Corredores. ¿Quién se apunta?

2.- En el segundo ya tenemos el canal: El Consorcio de Compensación de Seguros (el CCS, qué casualidad…). Con su permiso, me voy a permitir una licencia que puede sonar a boutade, pero ¿qué la puede diferenciar del copago sanitario, del céntimo del gasoil, o de tantas otras que ya nos empiezan a abrumar? No voy a alabar más a una institución que merece todos mis respetos y reconocimientos, y a la que por otra parte tuve el honor de entregar hace unos años el Premio San Francisco Javier dela Asociación Navarra de Corredores de Seguros ANACOSE.

Está claro que no es el objeto del CCS, tan sólo pretendo “apropiarme” del canal: Como entidad pública empresarial adscrita al Ministerio de Economía y Hacienda, me extraña que no hayan forzado aún un encaje en el Estatuto Legal del CCS como mecanismo para recaudar fondos ante la manifiesta “situación de riesgo extraordinario sin cobertura” por la que atraviesa nuestro país.

Pago 3,89 euros al CCS por el Seguro anual de mi automóvil y 10,31 euros en el de mi Hogar, y de verdad no tendría inconveniente en abonar el doble (menos aún viendo la guerra de precios que me dan a entender la inexistencia de una prima técnica que soporten tales riesgos… este es otro tema…). Cuántos millones de euros se recaudarían por este canal de una manera aparentemente sencilla.

En efecto, puede parecer una boutade…, o no… La que no lo es, se lo aseguro es el 52,10% de paro juvenil: ¿Hay mayor situación de riesgo extraordinario que éste en este país?

Perdonarme el atrevimiento pero tenía que soltarlas, y que mejor momento que a horas de comenzar nuestras fiestas de San Fermín encomendándolas al Santo.

No soy amigo de las citas ni de los tópicos (les recomiendo el libro de Aurelio Arteta “Tantos tontos tópicos”), pero recogeré la utilizada por una amiga, Belén Goñi, Directora de Institución Futuro, en un ilusionador artículo http://bit.ly/NTcJQx “lo hicimos porque no sabíamos que era imposible”.